29.8.13

Envuelta en mis silencios


La noche resbalaba por la ventana,
frío afuera y dentro de mi habitación,
el calor invadía mi cuerpo
cuando tus manos se deslizaron tranquilas,
dejando un camino de hielo encendido por mi cuerpo
un placer desconocido hasta ese momento,
cuando dormido estaba
en espera de la caricia que encendiera la seda
que guarda en su perfume los sentimientos,
cuerpo sereno que envuelve mis silencios
y desde el interior brota con ímpetu
el deseo de un anhelo,
del recuerdo que no se borra
y del te quiero que no se marcha,
hombre cautivo en el interior de mi alma,
dulce susurro que mi cuerpo extraña
te llevo grabado en mi piel
con la huella de tu mirada.

24.8.13

No me quieras tanto por favor



El día hasta ese momento se había sentido tranquilo, la complicidad en la charla entre las dos hermanas se volvía entre bromas hacía ella, su madre, una brecha generacional aunque no muy grande, con la tecnología actual se vuelve una línea eterna.

Bromas y risas las acompañaron aquella mañana, hasta el momento justo en que Carmen (su madre) se dio cuenta que le hacían falta algunos ingredientes para preparar la comida, solo un -regreso en un momento- y tomando las llaves del auto se encaminó hacía la cochera, de inmediato María se levantó del cómodo lugar en el que se encontraba, sin deseos de hacerlo pero decidida a no dejarla sola, sin decir más, se montó en el auto con ella y le dijo, -imposible que vayas sola, debo cuidar de ti-, hasta ese momento siempre creyó que en verdad su madre estaba segura a su lado, ella sólo sonrío y sin decir palabra encendió el auto y salieron de la seguridad del hogar.

Todo se suscitó en un abrir y cerrar de ojos, un instante hace la diferencia entre lo que pudo evitarse y las consecuencias de un descuido, grave error que cargará María por el resto de sus días.

Llegaron a la dulcería, nunca le ha gustado el lugar, demasiado oscuro desde fuera y dentro es muy tenue la iluminación, Carmen seleccionó los productos que necesitaba, en algún momento se puso nerviosa y le  pidió con voz muy bajita a María ir al extremo opuesto del local, María en su mundo no comprendió lo que decía su madre, no supo ver en su rostro la angustia de su expresión, seguía indecisa entre cuál de los dulces le apetecía, la sacó de su mutismo y tomando su brazo en sacudida que sintió agresiva le volvió a pedir que se fuera para el fondo del local, María no entendía y solo hacía preguntas, ¿para qué?. ¿qué debo buscar allá?, -deja que vea lo que necesito, aún no decido-, -¡me lastimas mamá!.

No hubo más palabras, Carmen la tomó del brazo y la llevó al fondo del negocio, como es costumbre en todo momento María seguía hablando y quejándose de todo, soltándose de su mano se detuve en seco al ver la caja de dulces que le gustaban y sin pensar en nada solo la tomó y empezó a revisar su caducidad, para ese momento Carmen, su madre ya estaba frente a María cubriéndola con su cuerpo.



Un hombre de mirada vacía y aspecto descuidado, que hasta ese momento no había visto María, saco su arma y amenazó a Carmen, la tomó del brazo y jalándola hacía sí le decía cosas que el nerviosismo de María no la dejaba entender, estaba aterrada, su madre lo estaba más, quiso proteger a su hija y eso sólo enfureció al sujeto, su arma era en extremo larga y gruesa y la sostenía en una mano con mucha fuerza, con la otra tenía a Carmen inmovilizada de sus hombros, para ese momento los empleados del local habían desaparecido, estaban solas, Carmen  con la mitad del peso del sujeto pudo soltarse y empujarlo, solo para regresar y cubrir a su hija, terrible movimiento que enfureció al hombre.

Su voz se escuchaba con ira, -te vienes conmigo- , decía el hombre, María abrazó a su madre por la espalda y empezó a gritar pidiendo auxilio, aunque sabía que eso era imposible, nadie les ayudaría en una situación así, el sujeto dio vuelta a su arma y con la cacha descargó certero golpe en el abdomen de Carmen, que desplomada y sin poder respirar se vio indefensa, María la sujetaba con fuerza para evitar que llegara al piso, sus gritos ahora eran por saber cómo se encontraba Carmen, unos autos llegaron y se estacionaron dirigiendo sus pasos al local, sin percatarse lo que dentro ocurría, el hombre (si se le puede llamar así), se fue tranquilo mientras algunas personas entraban en el local.

Hoy Carmen está en el hospital, una serie de análisis y bajo supervisión para descartar cualquier desgarre interno, -no me quieras tanto por favor, si cometo el error de descuidarme, deja que resuelva sola las consecuencias de mi torpeza-, entre lágrimas le decía María a su madre mientras era trasladada en la camilla a la sala de emergencias.

"La inseguridad en México avanza a paso firme y cada vez se vuelve más poderosa, son hechos lamentables en los cuales ninguno estamos exentos de que nos ocurra, vivir sin el temor a la violencia es lo que la mayoría buscamos, difícil situación cuando el propio gobierno no hace nada por brindar la seguridad a su gente".


Mi cariño a todas las Carmen y María que han pasado por situaciones como ésta.

19.8.13

Al límite de la paciencia


Cuando las personas no hacen su trabajo para mi es un golpe directo a la yugular, me enfada ver tanta falta de responsabilidad y de respeto, en ocasiones tienes que aguantar a ese tipo de personas que solo van y acomodan el pompi en una silla y se olvidan del motivo por el cual se encuentran en ese lugar, difícilmente puedo controlar mi enfado y siempre hago valer mis derechos.

En esta ocasión debía hacer uso de toda mi concentración para tolerar lo que se viniera de frente, porque tienen la mala intención de vengarse y poner tu papelería hasta el fondo y cuando vuelve a subir, la regresan nuevamente al final, entonces el poder para controlarme debía ser infinito y lo hice, toleré cada una de sus necedades, que no quieren trabajar, tan sencillo como decirme, ¡ah, lo siento, se ha ido el sistema,  espere cuarenta minutos!, segundo a segundo mi paciencia estaba al límite y tuve que tolerar, pasaron veinte minutos en los cuales y mediante una visita inesperada de su supervisor (otro igual que aparece y desaparece a placer) el movimiento se hizo nuevamente en las oficinas.

La atención la califico como precaria y mi paciencia destrozada, las oficinas cuentan con una barra de madera en color claro extensa, cubre totalmente de lado a lado y sirve como línea divisoria de los empleados y nosotros, los que requerimos de un servicio que ellos deberían prestar sin interrupciones, para salir a la parte en la que me encuentro deben ir por todas las oficinas y después de pasar por el corredor que las une salen por el extremo contrario de la salida de nosotros, así que dan una casi vuelta completa para llegar a la salida, esto lo pude observar todo el tiempo que me tuvieron en espera.

Luego de ser atendida y decirles muy sutilmente unas cuentas verdades, salí más enfadada que nada, el haberme controlado no me había dejado un buen sabor de boca, a lo que ya frente a la puerta pude observar un aviso "Apague la luz antes de salir", bueno, ¿qué decir?. soy en extremo obediente y eso hice, apagar la luz antes de salir, solo pude escuchar un quejido grupal de insatisfacción y un "enciendan la luz por favor"  ,, a lo que tuve que responder como mucho pesar,  "lo siento, allí dice apague la luz antes de salir y eso hice",  un placer hacer trato con ustedes, su desempeño laboral es sorprendente.

No puedo evitar que la falta de responsabilidad haga que salgan mis peores instintos, puedes verlo como una chiquillada, ¿qué decir?, tengo 21 años y el saber que caminarían por toda la parte trasera y luego deberían venir al frente y caminar hasta el extremo contrario produjo en mi una satisfacción momentánea, no me arrepiento y lo digo sinceramente, porque no se vale jugar con el tiempo de las personas, tampoco violentarlas, si tienes un empleo debes desarrollarlo, de lo contrario deja que alguien que lo desee lo desempeñe. 

18.8.13

Valentía y sabiduría en libertad



Ciertamente he de decir que no estaba convencida de asistir a una fiesta en la cual se celebraba el cumpleaños número 60 de una mujer y no era por la edad, solo estaba algo baja de ánimo, es de esos compromisos que son inevitables y no me quedó más remedio que hacer de tripas corazón y arreglarme para dicha fiesta, decidida a pasar un rato agradable.

Se dieron las diez de la noche y nos dispusimos a salir de casa mi padre, mi madre y yo Vany To, el camino se dio relajado, tranquilo en el cual a cada momento mi voz rompía el silencio que se formaba dentro del auto, el salón estaba cerca de casa, a escasos cuarenta kilómetros de distancia en los cuales hablé sin parar ni un instante, y llegamos al lugar, un hotel conocido en la ciudad, relativamente nuevo, aproximadamente diez años, no muy grande pero sí agradable, la fiesta se celebraría en el salón Luxemburgo que está dentro del hotel.

A pesar de haber llegado una hora después del inicio de la fiesta, el salón estaba medio vacío, a lo que intuí sería algo más aburrido de lo que pensé, no importaba, estaba decidida a divertirme y empecé la charla con mi familia y las personas que fueron acompañando la mesa, la música a pesar de no ser de mi época me gustaba, la había escuchado por tanto tiempo cuando un mal comportamiento ameritaba un castigo que mamá implementaba con dicha música, no puedo negar que la cantante lo hacía muy bien y empecé a relajarme y disfrutar del lugar y la compañía.

Estando cerca de la puerta pude observar a las personas que llegaban y me sorprendió las mujeres que hacían acto de presencia, una a una fueron llegando hasta formar una cantidad aproximada de veinte mujeres, todas ellas tenían algo en común, su paso era muy femenino, pero firme, decidido, al llegar se apoderaron del lugar con su personalidad y se hizo el ambiente.

En círculo dentro de la pista, el baile se hizo largo, mujeres bailando, todas satisfechas, seguras de sí mismas y con una amplia sonrisa se divertían, escotes pronunciados pero sin llegar a la vulgaridad, movimientos sensuales, en verdad mis ojos estaban extasiados de verlas, me encantaba observar que mujeres entre 45 y 55 años tenían ese dominio del ambiente, hablé con algunas de ellas, armoniosas en su forma de ser, decididas, emprendedoras, con una vida satisfecha, se casaron, tuvieron sus hijos y al cabo de los años su matrimonio fracasó por incompatibilidad de caracteres, hombres machos, dominantes, los cuales no estuvieron dispuestas a tolerar y se divorciaron, el proceso fue lento, prolongado, pero la decisión de ellas manejar su propia vida se impuso a la tristeza.

Ahora son mujeres productivas, todas ellas profesionistas, con empleos o negocios propios han salido a delante, lo mejor de todo, hacen de su vida lo que les place, sin rendir cuentas a nadie, se les ve felices, tranquilas y solo puedo sentir que lo que he pensado desde hace mucho tiempo es una excelente opción, creo que el mejor estado de la mujer, (por lo menos el mío) es la soltería, cada quien decide su destino, casada o soltera, pero sin un yugo en tu cuello.

Por la libertad de pensamiento y acción, mi beso para todas las mujeres y los hombres que las respeten a ellas y a sus decisiones.


9.8.13

Fantasía sobre ruedas

Has intentado llevar un cachorrito en un auto, que aunque grande no deja de ser un auto?
 
 
 
Pues yo si lo hice, he llevado a mi Kai a que le pusieran su vacuna antirrábica, el pobre es un angelito, todo inocente y bello, tiene dos años y medio, es un labrador enorme, pero lo sigo viendo como mi cachorrito.
 
Subí a mi Kai al auto, en la parte del copiloto claro, le dije -Kai, debes portarte  bien, eres un cachorrito muy educado, así que te quiero sentadito y solo te moverás lo mínimo, ¿lo has comprendido?-, solo lanzó un estruendoso ladrido y di por hecho que lo entendía.
 
 
 
Puse en marcha el auto, a una velocidad moderada de 60 km/h, Kai experimentaba el viento en su rostro, en momentos se cubría los ojos con sus patitas y volvía a sacar su enorme cabeza por la ventanilla, de repente pone su gran pata en el control del cristal y automáticamente sube, mi Kai no tuvo la precaución de meter su cabeza y le quedó prensada en el cristal, y él con toda la desesperación intentaba jalarse hacía atrás para sacarla, pero su pata seguía en el control, grave error el no haberle puesto seguro contra niños, siendo que Kai iba de copiloto, como pude accioné el control y el cristal fue descendiendo, pero lo poco que bajaba con su pata Kai lo hacía subir, hasta que controlando mis nervios accioné el seguro contra niños y pude liberar su cabeza, Kai al verse libre, se  hizo hacía atrás estrepitosamente y con su enorme trasero accionó la palanca de velocidades y me lo puso en neutral, los autos desesperados me recordaban a mi santa madre y esquivaban el zig zag que mi auto iba marcando,  terrible sacar su enorme trasero de la palanca y muy enfadada, (no tanto como hubiera querido), estacioné el auto y lo hice descender del coche.

 
 
Tuve que nuevamente hablar  con Kai y explicarle que se había portado mal por ser un niño inquieto y como castigo ya no sería mi copiloto y sí iría en la parte segunda del auto, por aquello de las dudas accioné el seguro contra niños de la puerta y bajando un poco los cristales lo introduje en la parte trasera, a mi hermana la pasé a la parte delantera y así, entre sus sonrisas que más que nada parecían burla (de mi hermana) llegamos con el veterinario.
  
En la mesa de consulta, mi Kai ni tardo ni perezoso estaba contento con la jeringa, y presto a comerla, pero, era inyectada, así que mi Kai se quedó con las ganas, pero en señal de rebeldía ha dado con un movimiento de sus patitas una sacudida al brazo del veterinario y le hizo lanzar la jeringa muy lejos de su cuerpo, han tenido que prepararle una segunda inyección y solicitar ayuda de unos enormes sujetos que sostuvieron a mi Kai, cabe señalar que ni cuenta se ha dado del piquetito que le pusieron.



El regreso fue mas relajado que la llegada, mi  Kai desde el inicio en la parte trasera del auto y con todos los asientos a su antojo, la pasó feliz, no pudo sacar su cabeza por la ventanilla por tener los seguros en los cristales y al llegar a casa desciende feliz del auto, pero... va de nuevo para arriba, ¡ no !, imposible, no mas viajes en auto con mi cachorrito, dentro de unos meses que le vuelva a tocar la vacuna, tomaré la precaución de que el veterinario como siempre vaya a casa a vacunarlo, que con eso de que toman vacaciones nos complicamos los que tenemos cachorritos grandes.
 
Besos enormes a todos y muchos más para los que tienen mascotas a su cargo, cuiden de ellos que son preciosos, todo un encanto.

 

2.8.13

Corazón de guerrera


Fue brutal la sensación de impotencia ante su fuerza, 
se vio vencida por el límite de su condición, 
maldita sea la hora en que se fusionaron los géneros 
y dieron paso a lo muy conocido hombre/bestia, 
la brutalidad se siente en su mirada, 
el salvajismo en su mano que impone el castigo 
y en su corazón marchito, 
sigue en pie, la guerrera que la gobierna, 
la misma que la hace levantar cada vez que tropieza
con lo injusto de su destino, sometido bajo su dominio.


Nada más reprochable que la violencia en cualquiera de sus expresiones,
no se debe fomentar, no se debe permitir algún tipo de agresión.

Una historia real que no es la mía.