15.4.13

Lección de vida


Cierto día, en una de las tantas clases de apoyo y solidaridad que son obligatorias en la universidad, hubo una propuesta de la profesora Lic. Salazar, "debemos concientizar a nuestros jóvenes  para ello vamos a hacer una actividad inusual, se formarán grupos de ocho integrantes, cada equipo hará una investigación del mismo lugar, la casa del anciano, quiero que me expliquen cual es el problema (si lo hay) y las posibles soluciones, quiero que lleven presentes y sea algo que necesiten (no solo por salir del paso), quiero que convivan con ellos y me digan su experiencia al hacerlo, es un trabajo en equipo pero se califica de forma individual".

La casa del anciano, jamás me interesé en los adultos mayores, no por rechazo, en parte por el temor a encariñarme de personas que sé de entrada, se marcharán pronto, no quise dar pie a situaciones que en un momento determinado podían dejar en mi el dolor de la pérdida.

Y allí estaba, tratando de organizar a mi equipo, nada de emotividad, todo era preciso, solo el fin de sacar la materia con un excelente promedio, hice las llamadas necesarias, concerté las citas, organicé las compras y reuní a mi equipo, la cita, el Viernes 23 de Marzo, mi grupo era de mujeres y necesitábamos hombres para ayudarnos a cargar los paquetes, dos de los novios de mis compañeros se ofrecieron a la ayuda y todo organizado solo esperamos el día señalado.

Llegamos puntuales, surgieron las presentaciones y lo primordial, la investigación, entrevistas con los directivos, el personal, me sumergí en papeles y recabar datos mientras mis compañeros charlaban con los adultos mayores, analizando, preguntando y al final, con los apuntes suficientes y sabiendo de las carencias y las posibles fugas creí mi trabajo  terminado, me dispuse a hablar con mi equipo y salir de ahí cuanto antes.


Pasé la vista por la estancia, era agradable el lugar, colores suaves, pocos muebles, muy espaciosa, se veía tranquila la residencia, hice señas a mis compañeros de una reunión en el jardín y me dispuse a salir, atravesando la habitación, un hombre adulto me llama, "venga niña, le contaré mi historia", "no puedo señor", fue mi respuesta, pero el hombre ya había empezado a hablar y no me quedó mas remedio que escucharle, conforme avanzaba la charla me sumergí en su historia, triste y con una enseñanza, "fui mujeriego, me encantaban, trabajé y gasté cada peso que recibía en ellas, no me arrepiento, siempre las quise, pero me dejé llevar por el alcohol, se volvió una enfermedad de la cual no pude salir, mis hijos cansados de buscarme y encontrarme tirado en cualquier esquina, se dieron por vencidos y decidieron traerme aquí, estoy feliz, ya no bebo y tengo amigos nuevos, con los años se aprecian mas las pequeñas cosas, así me despedí de Joaquín.

Conocí a Ariel, un hombre divertido, pude observar que cada que una residente se acercaba, el ni tardo ni perezoso y tratando de disimular le tocaba el pompi, ellas siempre se ponían rígidas y nerviosas se retiraban, no sin antes voltear a todos lados para ver si alguien se percataba de lo ocurrido, todos nos hacíamos los desentendidos, nadie vio, nadie supo, un poco travieso Ariel.

Cada paso que daba, era una persona que me llamaba a sentarme, sus historias escuché con mucha atención, cada una la recuerdo y me causa emoción, ahora era yo a la que esperaban, al final y después de haber hablado con varios de ellos, me despedí, no sin antes sentir una extraña tranquilidad y un pequeño estrujoncito en mi corazón, extraño, hice esfuerzos por no dejar escapar unas pequeñas gotitas.

Me encaminé a la puerta de salida y me vuelve a hablar Joaquín, fui a su encuentro y envolvió mis manos con las suyas, a pesar de los surcos y lo tembloroso, era aún un hombre fuerte, cubrió por completo mis manos y me dijo "ojalá niña, que pudiera volver, no como un trabajo y si porque le nace visitarnos", lo prometo Joaquín, pero no solo eso, también traeré a mis amigos, "siempre dicen lo mismo dijo Joaquín, pero confío en ti niña."


Dos semanas después regresé a la casa del anciano, llevé a mis amigos (a los cuales les mentí, diciéndoles que era parte de la calificación una segunda visita de convivencia con ellos), la pasamos bien, jugamos lotería, pude percatarme que son intensos y siempre que no ganan ellos piden que se revisen las cartas, son un amor de personas, yo por mas que trataba de que se me pasaran las cartas, siempre había uno de ellos diciendo, "ella ya ganó, ella ganó", jugamos por dulces y al final, me quedé casi con toda la bolsa, los repartí equitativamente entre ellos y a Joaquín le di porción especial.

Mi agradecimiento a Joaquín por haberme hecho abrir la puerta y dejarlos pasar, son personas hermosas y he prometido volverlos a visitar.

(Cabe señalar que entregué el reporte con todas las carencias, pero también con la atención que les brindan)


"Los adultos mayores son la experiencia, pero sobre todo llevan en su rostro la bondad, la paz y en estos tiempos la tranquilidad es lo que todos buscamos, no es un texto detallado, solo lo que mi corazón me ha dictado"

14 comentarios:

  1. Agradezco los comentarios en el relato anterior "Aprendiendo a vivir", gracias por leer y comentar.

    Besos

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  2. Una experiencia que debíamos tener todos. El mundo de la ancianidad es un mundo aparte: la mayoría de las veces está plagado de carencias, casi siempre afectivas. En realidad parece que sólo pensamos en sus necesidades materiales cuando el afecto es su única razón de vivir. Aurora

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  3. Precioso, afecto y cariño. Poco se necesita. Un abrazo.

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  4. LOS MAYORES SIEMPRE PUEDEN ENSEÑARNOS MUCHAS COSAS, PUES TIENEN MAS AÑOS DE EXPERIENCIAS QUE NOSOTROS. Y A LA VEZ SON PERSONAS QUE NOS HACEN SENTIR MEJOR CON SOLO ESCUCHARLES.

    UN TRABAJO DE LA UNI QUE VALE LA PENA.

    UN BESAZO VANY!!!

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  5. Que buen trabajo de investigacion dado por el docente y que bueno verlos a los ancianos, viendo a ellos nos vemos nosotros en el futuro, muy bueno lo tuyo
    besos enormes
    Carmen

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  6. La desgracia de la especie humana es que no aprendemos de las experiencias de nuestros mayores y volvemos a cometer los mismos errores que ellos ya cometieron.

    Besos.

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  7. yo pienso que si uno es anciana si se quiere vivir asi
    todo depende de como llegamos
    un beso con abrazo

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  8. Todos, algún día, llegaremos a ser ancianos, ellos son la sabiduría en el tiempo porque han vivido muchos años.

    Un beso.

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  9. Bonita experiencia, bonito relato, las personas mayores son personas, tan sencillo como eso, es la edad a la que muchos llegaremos, sólo esperar llegar bien de salud a esa etapa de la vida.

    Besitos dulcesitos MB.

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  10. Hermoso relato tan lleno de verdades y ternura.
    La cercanía con las personas mayores nos dan una visión diferente de la vida.
    Qué bueno que lo pasaste bien y hayas compartido con ellos tu tiempo. La vida nos da siempre momentos de aprendizaje.

    Abrazos querida Vany.

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  11. Todos deberíamos sentarnos a escuchar a nuestros mayores ^^

    Por si quieres pasarte :3
    http://illsayhi.blogspot.com.es/

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  12. Anónimo16:16

    Pero que entrada mas bonita, y cierta! :) ademas, las imagenes le dan ese toque inocente y hermoso.
    Te felicito, tienes un Blog genial! :D
    Tambien, me haria mucha ilusion si te pass por mi sitio, y me das tu opinion: arbol-de-amor.blogspot.com

    Abrazo!

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  13. Has estado MUY tierna, Vany...
    Un beso enorme.
    HD

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  14. http://trucadors.blogspot.com/

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