30.9.12

Elevando la autoestima



Algo distraída deambulaba, mi cel. sacaba humo, estaba a tope con el, hablaba con un par de amigos  y no me di cuenta que mis pasos se encaminaron hacía el jardín de la casa

Envuelta en mi mundo me detuve, un pie delante del otro, el paso no se completó y así me quedé, en algún momento y cansado de esperar una caricia, mi perrito Bombón se hizo pequeño y se metió por entre mis piernas, es muy grande y hacía esfuerzos por mantenerse casi al nivel del suelo.

En ese momento dejé de lado mi cel. y me dediqué a observar a quién pedía a gritos mi atención y un poco de cariño, mi perro Bombón, en algún momento, se eleva hasta quedar completamente de pie, su altura es grande, un labrador negro, con carita de ternura y siempre deseando un apapacho, así me tuvo, elevada mi pierna cual bastón sosteniendo mi cuerpo.

Era el momento de actuar y lo hice, hablé con mi perro.
Bombón, tu vales mucho, eres un cachorro hermoso, tienes un pelo tan brilloso que eres la envidia de miles, causas sensación a quien te conoce porque a pesar de ser tan grandote y tosco, eres un encanto de animalito, todo tiernito y lleno de buenos sentimientos.

No te sientas menos que nadie, porque no lo eres, vales mucho y debes empezar a creerlo, no te pongas de bastón para nadie, eres importante, ten fe en ti mismo, que yo la tengo en ti, tomé su carita entre mis manos y lo llené de caricias, al final le leí el cuento que tanto le gusta, caperucita roja y el lobo feroz, recargó su cabeza en mi pie y se quedó dormido mucho tiempo.

Hay cosas importantes que debes cuidar, generalmente las tienes cerquita y en algunas ocasiones son tantos los distractores que tenemos que no vemos lo realmente importante cuidemos de nuestras mascotas, no solo alimentándolos, también apapachándolos, que son y seguirán siendo siempre, nuestros mejores amigos y compañeros

24.9.12

Un día cualquiera



La discusión en esta ocasión fue más intensa, Martha había olvidado unos productos de higiene, Manuel, su esposo estaba molesto, en sí no era el problema su olvido y si las constantes discusiones que venían sucediendo en los últimos años, los motivos, cualquier cosa.

Deberás resolverlo sin privilegios, espetó Manuel, Martha solo dio media vuelta y tomando su bolso se dirigió a la puerta de salida, estaba cansada, su rostro denotaba demasiado agotamiento, ya eran demasiados años con la misma situación.

Un amplio corredor debía atravesar antes de llegar a la salida de lo que hasta hace unos años llamaba hogar, veía pasar a cada paso innumerables recuerdos, llevaban toda una vida juntos, las fotografías traían a su memoria los años felices a su lado, su matrimonio, el nacimiento de cada uno de sus hijos y diversos festejos, para qué?, todo terminaba en nada, apartó de golpe sus recuerdos en el momento que Introdujo la llave para dar un respiro a su cansado cuerpo.

Una mano se posó sobre su hombro, su hija mayor, te acompaño mamá, fue lo que escuchó antes de darse vuelta contra si para ver el rostro amable de su hija, estaba tan crecida, había madurado demasiado rápido, imposible hija, voy sola, lo necesito, su voz salía desde una profundidad que le aterraba, un No, está decidido, fue la firme respuesta a su débil negativa, no te dejaré sola, vamos, se hace tarde.

Tres cuadras hasta el autoservicio, caminando, no tenía privilegios, se sentía como una niña pequeña ante el castigo de su padre, caminar en estos tiempos es una verdadera aventura, ya nadie lo hace, demasiada inseguridad y violencia hacía de las calles lugares vacíos, los autos que transitaban lo hacían a una velocidad acelerada, nadie deseaba ser víctima de la violencia, y allí estaba ella, cuidando de si y de su hija que no quiso dejarla sola.

Habían avanzado dos cuadras y de repente un motociclista extraño pasaba muy cerca de ella, resignada Martha cambió el bolso al lado izquierdo de su cuerpo, si debía llevárselo, que lo hiciera sin tener que detenerse, de esa forma sentía que protegía mas a la que seguía viendo como su pequeña hija, no sucedió, el motociclista pasó de largo, solo se quedó mirando extrañado a las dos mujeres.

Cuando el corazón logro mitigar el ritmo acelerado que había provocado el temor momentos antes sentido, ambas vieron venir hacía ellas a dos mujeres, mayores, quizá menores de sesenta años, hablaban entre ellas y momentos antes de cruzar su camino, una de ellas se detuvo, tenía los cabellos dorador y mirada profunda, elevó su mano frente a Martha y Berenice y dibujo al viento un círculo amplio, hecho ésto señaló con el dedo índice hacía ellas y avanzó hacía ellas, al cruzar sus miradas solo dijo, "Nada puedo hacer por ustedes reinas. nada puedo hacer por salvarlas", y siguió sin volver a detenerse.

Madre e hija se miraron asustadas, no eran supersticiosas ni creyentes de situaciones como esas, pero el miedo de tantos años había hecho estragos y cualquier cosa era motivo de alarma, que miedo dijo Berenice, Martha solo hizo un intento de sonrisa y dijo, quizá están asaltando el centro comercial hija, prefiero que regresemos, solo de recordar a su esposo y la posible escena que le armaría decidió seguir, eso sí con precaución extrema.

Al llegar al lugar, veían a través de los cristales, tratando de sentir la seguridad de que nada ocurría, así fue, el lugar estaba tranquilo, entraron decididas a tomar las cosas sin revisar marcas, solo pagar y dar marcha atrás, esas mujeres mayores las habían asustado demasiado, en algún momento Martha se puso nerviosa y tomando del brazo a Berenice la hizo avanzar hacia el interior del lugar, se quedaron paradas frente a una puerta, "sólo personal autorizado", en ese momento llegaron unos delincuentes, gritos, movimiento de objetos, disparos y Martha empujó a su hija al interior, se abrazaron asustadas por mucho tiempo, ya no escucharon nada y al abrir la puerta vieron un pie detrás de unos productos, había personas sin vida.

Tomadas de las manos salieron corriendo del lugar, tres cuadras que parecieron cientos de kilómetros, a punto de doblar la esquina para llegar a su casa vieron a las mujeres, parecía las esperaban, la mujer de cabellos dorados volvió a señalarlas y les dijo, "no puedo protegerlas reinas, lo siento", dicho esto, dobló la esquina y se perdió en el camino.

El deseo de rescatar algo que se ha perdido definitivamente en el camino es grande, pero debemos entender que no siempre se puede lograr y tomar lo bueno que queda para seguir avanzando, lamentablemente en México existe en demasía el machismo y la opresión para con las mujeres que son consideradas el sexo débil y es tan arraigado el sentimiento con ellas que consideran imposible la separación por todo lo que viene agregado con esa decisión

17.9.12

Atrapado



Me llamo Pedro tengo 25 años, soy el mayor de cinco hermanos. Vivíamos en un barrio obrero de mi ciudad natal, mi padre nunca ha trabajado honradamente, solo se dedicaba a recorrer los bares, gastarse el dinero que no teníamos, emborracharse, dedicarse a sus distracciones y a decirnos continuamente a mi madre y mis hermanos lo inútiles y patéticos que eramos. Mi madre con un pasado de familia de dinero venida a menos se pasaba la vida trabajando en todo lo que podía, desde limpieza , trabajando en el campo y mil cosas más para sacarnos adelante, ella sola se echaba el mundo a cuestas y estaba en todos lados. Trabajando fuera y en casa, siempre la recuerdo con grandes y oscuras ojeras, con esos ojos tristes, muy hermosos a pesar de todo, y esa mirada cariñosa apagada ahora también por el paso de los años y los disgustos.

Antes de los 16 años empecé a buscarme la vida trapicheando y robando, principalmente cobre de las obras en construcción, de donde fuese... entrar a robar comida en los supermercados para mis hermanos también se convirtió en una costumbre. Mi madre no lo aceptaba, intentaba educarnos en sus valores de trabajo y honradez, pero también miraba hacia otro lado en los peores momentos y aceptaba de alguna manera mis actos, es muy duro ver llorar de hambre a tus propios hijos.

El día de mi 18 cumpleaños, años cuatro amigos y yo fuimos atrapados en pleno robo, la suerte se acabó justo el día que cumplía mi mayoría de edad. Me condenaron a dos años de prisión, mis amigos con más recursos que yo pagaron fianzas y abogados, el mio de oficio llegó varios minutos tarde y medio borracho al juzgado. Todos me abandonaron, me quedé solo. La vida para un joven como yo allí encerrado fue muy dura, me reservo los duros detalles, nadie acudió a visitarme ni familia ni amigos, unicamente una visita de mi madre con lagrimas en los ojos en todos esos largos meses.  Hundido, unos días pasaban rápido y otros tremendamente lentos allí encerrado, siempre con miedo, con sufrimiento...

Al salir regresé a casa, conocí a una chica y salimos varias veces juntos. En un descuido, estoy seguro que provocado por ella se quedó embarazada, estando solteros me convenció o mas bien obligó para que fuese su padre el que lo reconociera y le pusiera sus apellidos al niño, así y gracias a eso me fui a vivir con ellos. Todo iba muy mal, su madre y ella no querían que viese a nadie, me apartaron de mi familia y amigos, incluso recurrieron a trucos sucios y mentiras para alejarlos. Poco a poco comencé a quedarme solo, de casa al trabajo y del trabajo a casa, solo para ellas, todo mi sueldo lo administran ellas, que se dedican a descansar, comprar cosas caras y disfrutar de la vida que les ofrece mi "esclavitud".

Decidimos casarnos, pensaba que mejorarían las cosas y cambiaría la paternidad de mi hijo, pero no pasó eso. En la boda nadie acudió de mi familia, ni amigos, solo los suyos. han pasado los años y sigo igual, deseando deshacerme de todo, pero con el miedo de perder lo único que quiero en este mundo, mi hijo. Tengo miedo y dudo de acudir a una justicia que podría separarme de él, ya que legalmente no es hijo mio.

De todos modos me conformo con poder verlo y pasar junto a el todos los días,  ya llegará el día de explicarle , hacerle entender y quizá estar al fin juntos y libres. De momento ahora sigo de nuevo preso, atrapado en un laberinto de dudas e indecisión..

 Intento vivir la vida con una sonrisa a pesar de todo, la que se ilumina cada vez que tengo a mi pequeño entre mis brazos, sé que al final la historia acabará bien y podré ser libre de nuevo en compañía de mi hijo, aun no he perdido la esperanza..


15.9.12

México en la piel

El 15 de Septiembre




México celebra el día del "Grito de Dolores" o "Grito de Independencia"




Por el México que todos queremos

Promesa rota



El aula estaba completa, 40 alumnos en la materia de  Derecho Romano, la que mayor concurrencia tenía, claro está no era por ser la mejor de todas, sí por muchos que debían recursar, otros por dejarlo para después, y ese después en algún momento tiene que llegar.

El profesor, el Lic. Saldívar, un hombre mayor, poco menos de 80 años, muy lúcido, una persona metida de lleno en sus libros, le gusta lo que hace, se ve a simple vista que lo disfruta, a pesar de ser mayor, ha evolucionado siempre actualizado, y se entiende bien con mi generación, es un profesor encantador.

Mi nombre es Laura Alcázar, soy estudiante y tengo de profesor al Lic Saldívar, la historia comienza un día cualquiera que llegué de visita a casa de mi abuelo, es un hombre de 61 años, que toda su vida la llevó disipada y ahora trae cargando las consecuencias de su inconsciencia, casi no puede caminar y cuando lo hace es apoyado por un andador, en sus días buenos usa bastón, su cadera, su rodilla, sus articulaciones, eso sin mencionar los innumerables malestares que ya forman parte de su día a día, aún y con todo, es un gran abuelo, pendiente de sus nietos y como todos complaciente.

La charla se encaminó a la materia que mas me aburría, Derecho Romano con el Lic, Saldívar, que a pesar que hace mil y un intentos por llevarla amena, no lo consigue del todo, no es mala, es agotadora, en ese momento mi abuelo me dijo conocer a un profesor Lic. Saldívar, le dio clases en la preparatoria, me contó algunas situaciones vividas cuando estudiante y me hizo prometer que hablaría con él y le diría textualmente "Lic. Saldívar, mi nombre es Laura Alcázar y soy nieta del Lic. Antonio Alcázar, alumno suyo de preparatoria hace 45 años", para ser sincera vi en sus ojos cierta chispa de picardía, pero no hice preguntas y prometí hablar con mi profesor.

Al día siguiente en dicha materia, me planto ante el profesor y le doy el mensaje,  "Lic. Saldívar, mi nombre es Laura Alcázar y soy nieta del Lic. Antonio Alcázar, alumno suyo de preparatoria hace 45 años", su sorpresa fue mayúscula y volvió a preguntarme lo que ya le había comentado, eres nieta de Antonio Alcázar?, sí Licenciado, fue mi respuesta, se sentó en la silla de madera que tenía al lado de su escritorio y sin salir totalmente de su desconcierto me contó...

Hace 45 años di mi última clase en la preparatoria, la generación de tu abuelo, unos chicos ejemplares y con ideas diferentes, buenos estudiantes pero mucho mejores para divertirse, el último día y feliz por dar clases próximamente en universidades, lancé una promesa a mis 55 alumnos de preparatoria, "Estudiantes, en el momento que un alumno mío venga y me diga  "Lic. Saldívar, mi nombre es Fulanita de tal y soy nieta de Perenganito de tal, alumno suyo de preparatoria hace x años", será entonces que entienda que ya soy mayor para la docencia y me retiraré a la vida tranquila.

Ahora el rostro asombrado lo tenía yo, por eso la carilla de mi abuelo, ya entendía, mi profesor me regresa de mis pensamientos y me dice:  "Soy joven, me siento fuerte, no creo estar listo para la jubilación, no es el momento, tengo mucho por ofrecer aún, creo que deberé romper mi promesa, me quedan muchos años", sus palabras parecían tratar de convencerlo de que aún no era su tiempo, más que un comentario hacía mi, y terminó diciendo, "si señorita Alcázar, salúdeme a su abuelo", le guardo un especial afecto, dicho esto y con su mirada perdida dio inicio a la acostumbrada clase de Derecho Romano.

Cabe mencionar que en el siguiente inicio de clases el profesor Lic. Saldívar se jubiló, ahora da conferencias, siempre muy concurridas y valoradas por todos, fue y seguirá siendo un excelente profesor, mis respetos para él.

9.9.12

Una familia normal

Soy Mirsha, tengo 20 años y la mayor de tres hermanos, los dos menores son cuates, Javier y Melissa, ambos de 17 años, como dos gotas de agua y al mismo tiempo totalmente diferentes, Melissa es por decirlo de alguna manera, el frijolito negro en el arroz, un ratón de biblioteca, toda su vida becada, y para que?, no es necesario, no asiste a fiestas, no toma, no fuma, vamos no se divierte, a Javier, siempre lo saco de apuros, que si se excedió en la bebida, me llama, que si embarazó a alguna y necesita "corregir" el problema, adelante, para eso soy su hermana mayor no?, somos exceptuando a mi hermana normales, los parecidos en todo o casi todo, tengo unos padres en extremo permisivos y mi vida transcurre como la de muchas personas, o eso creo


Mi historia comienza unos años antes, a la tierna edad de 14 años, aquí te la cuento...

Estudiante de secundaria, como todos, con deseos de comerme el mundo en un bocado, mi compañero de grupo Daniel, un chico popular y guapísimo, nos llevamos bien y al poco de tratarnos nos hicimos novios, una cosa lleva a la otra y las salidas a infinidad de sitios hicieron lo suyo, empezamos nuestra vida íntima, maravillosa si se puede decir, nada rutinario, siempre buscabamos lugares especiales, nos arriesgabamos mucho, para que ir a una habitación de hotel si perfectamente podíamos amarnos y jugar al peligro?

Mis padres aceptaban a mi novio, al poco tiempo quedé embarazada, 15 años y un embarazo de dos meses, fui con mis padres, mamá solo dijo, "lo resolveremos. no te preocupes", papá me preguntó, es en serio que deseas casarte?, por qué no esperar?, es en serio papá, me quiero casar fue mi respuesta, me pidió esperar tres meses, no tenía problema, con 15 años, puedes esperar una eternidad.

Dentro de ese plazo papá me obsequió un auto, super lujoso,  después de poco mas de un mes, me obsequió otro dentro de las mismas condiciones, abrió para mi tres cuentas bancarias sin límite y varias tarjetas bancarias para gastar a manos llenas, debo decir que jamás me ha interesado el dinero, no creo haber dedicado un solo momento a pensar en el, hubo viajes a montones, solo bastaba poner mi dedo en el lugar que deseaba y era mi destino, ésto claro, invitaba a varias de mis amigas y nos divertíamos a lo grande.

Al final del plazo marcado por mi padre, me llama a reunión, estaban mis padres y yo, la misma pregunta, estás  clara en tu deseo de casarte?, si, sin analizarlo le di la misma respuesta de meses atrás, en esos tres meses no había pensado en Daniel, pero eso no importaba, mis sentimientos hacía él eran claros, o no?.

Mas por fuerza que por otra cosa mi padre aceptó, he de decir que ninguno de los privilegios me fue retirado, se programó la petición formal de mano para una semana después, en la fecha señalada, pasaron tres minutos  de retraso, mi novio y su familia no llegaron, nadie me hace esperar, le había dedicado mi tiempo y no lo supo valorar, me despedí de mis padres y me salí con mis amigas al antro, me olvidé de Daniel y me dispuse a divertirme, nunca supe mas de él, tampoco me importó saber si había asistido o no a casa.

Mi hijo nació sano, tiene cuatro años, por mutuo se registró a nombre de mis padres, creció como mi hermano y jamás tuve problemas con ello, sólo que un día en que estaba con él en casa, sin mas me llamó "hermana", nunca lo había hecho, solía decirme "Mich", fue como un revés en pleno rostro, era mi hijo y me trataba como su hermana, el peso de mi humanidad cayó de golpe en mis hombros.

Al llegar mis padres, hablé con ellos, es mi hijo y soy yo quien debo cuidarlo, adelante dijeron mis padres, solo ten cuidado, puedes crearle confusión, lo hice, hablé con mi pequeño y tras una explicación que creí había entendido, resultó que en los días siguientes, tal era su confusión que a todos nos llamaba "mamá", a mi madre, a mi hermana y a su nana y empleadas del servicio que siempre fueron quienes cuidaron de él, no pude con el paquete y desistí, las cosas siguen igual en casa, Joaquín sigue como mi hermano.

Cabe mencionar que mis estudios continuaron, hasta el semestre pasado, en realidad falté mucho a clases, por qué?, por nada específico, me pusieron los horarios muy complicados, debía levantarme a las cinco de la mañana y falté a todas las materias, me dieron de baja y aún no entiendo porque, no pude meter materias para este semestre y estoy decidida a comprar mi título, para que desgastarme en horarios complicados si puedo perfectamente saltarme todo ese proceso? igual es solo un título que colgaré en un espacio vacío de una pared cualquiera.

Mis amigos no creo me comprendan mucho, porque cada que hablo, siempre abren desmesuradamente los ojos y hacen un intento por hablar, sus labios se abren pero jamás sale de sus bocas palabra, en fin, ya habrá tiempo después de entenderlos, solo con saber que son mis amigos me es suficiente, ésta es mi historia, escrita hasta ahorita, pero a cada paso decidida a cambiarla, claro está, si no me lleva demasiadas energías hacerlo.

7.9.12

Un amor sincero



Hoy te vi llegar, con un caminar pausado y la mirada perdida, llevabas a cuestas el mundo, te veía cansado, abracé tu cuerpo, ofreciéndote mi apoyo y dibujé en tus labios la sonrisa con mis besos, te sentí desvalido y te di mi fortaleza

Hoy te he demostrado cuanto te quiero, te hice ver que en cada caída que tengas, siempre puedes contar conmigo, eres el centro de mi universo, la caricia fiel de un amor sincero

Mi dulce enamorado, el hombre mas preciado, un ser extraordinario que deseo, siempre permanezca a mi lado, caminando tomados de las manos


Mis mejores sentimientos los llevas contigo Oscar, te quiero mucho

4.9.12

Tu engaño



Soy Daniela, tengo 22 años y soy estudiante, a mis quince mis padres se divorciaron, soy la mayor de tres hermanos, el divorcio fue un golpe muy fuerte para mi, mi amigo Jorge de toda la vida, estuvo a mi lado, me apoyó en todo y a los 17 años nos hicimos novios, aquí mi historia...

Había programada una convención en la capital del estado, los alumnos de la carrera estábamos invitados, Jorge y yo estudiamos lo mismo, sólo que él es mas intenso y metió materias a diestra y siniestra, exceso de materias en el curso, aparte de las que tomaba en vacaciones, su carrera de cinco años la terminaría en tres y medio, mi madre trabaja y yo con mis horarios extraños casi no voy a comer a casa, Jorge siempre se preocupó de mi bienestar, siempre que comía con su familia me llevaba la acostumbrada comida nutritiva, no deseaba que manejara tanto en periférico y siempre se ofrecía a llevarme y traerme, no aceptaba mucho, también me gusta salir y charlar con mis amigas.

La convención se programó para un Sábado de Septiembre, así tendríamos unos días de diversión, nuestra llegada era el Jueves, desafortunadamente para mi sin tener costumbre de comida chatarra enfermé, estuve mal varios días, solo me levantaba un poco para estar con mi novio un rato y tranquilizarlo de mi estado, se llegó la convención a la cual asistí solo por obligación.

Terminada mis compañeros se pusieron de acuerdo para asistir a un antro, yo no estaba de ganas y me negué, le dije a Jorge que fuera él, no quiso, me acompañó a mi habitación y nos despedimos, lo creí en la suya, error, a media noche me llaman mis amigas y me piden ir al antro, para nada, di las buenas noches y llamé a mi novio, escuché música y me dijo que era en le habitación del hotel, le informé que apagaría el cel, para que no se preocupara, deseaba dormir tranquila.

El Domingo, todo era extraño, había una especie de nube en el ambiente, todos serios, nadie le hablaba a Jorge, yo me sentí bien y me fui a pasear con Jorge lo que restaba del día, ya en la universidad, se acerca un grupo de mis amigos unos días después de la llegada del viaje, el clásico "Tenemos que decirte algo", nunca lo imaginé, Jorge había subido las fotos de él con una de mis amigas, la situación por demás comprometida, inmediatamente hablé con él, nada negó, si, lo hice con tu amiga, no me lo podía creer, di por terminada la relación de tantos años y solo me preguntó, estás segura?, por supuesto, no quise saber más de él.

Pasados unos meses regresa, yo aún lo amaba, pero no podía olvidar, las imágenes estaban en mi mente grabadas, le pedí sinceridad, siempre lo haré Daniela, estuve con tu amiga, pero no solo con ella, la lista ni para que mencionarla, en exceso larga, le dio vuelta a la mayoría de las que creía "mis amigas", imposible regresar con él, si una era difícil, tantas peor aún.

Ha pasado poco más de un año, no deseo nada con él, aún me sigue buscando y siempre recibe la misma respuesta, un rotundo No.

Todo este tiempo Mario, el amigo de ambos ha estado conmigo, los sentimientos son profundos, nos detiene el pensar que es amigo de mi ex novio, no ha pasado nada, no podemos, el peso de "lo correcto", nos detiene.

Y aquí estoy, adorándolo como a nadie y sin poder estar con él, sintiendo que si estamos juntos, sería una falta grave a la amistad, en ocasiones el peso de la culpa puede más que el amor sincero, Mario me ha hablado de casarnos, de intentar una vida juntos y al tiempo que termina, el mismo que ambos rechazamos, esto es un círculo vicioso, Mario y yo nos hemos enamorado, estoy a su lado, sin estarlo, no se por cuánto tiempo más, podremos soportarlo, .


1.9.12

Perdiendo el reloj del tiempo




Soy Liliana, y aquí me encuentro, dispuesta a mi ejercicio matutino, dos vueltas al bosque corriendo, no soy buena para eso, no me gusta, solo lo hago por ellos, para acompañarlos en su recorrido, hoy fue diferente, un ensimismamiento me hizo perder el reloj del tiempo.

Tratando de sobrellevar lo que veía como un martirio, decidí correr al lado contrario, veía toda clase de personas venir hacía mi encuentro, mi imaginación que es algo traviesa empezó su travesía.

Cada persona, un mundo, parecían envueltos en una aureola, un  hombre mayor, corriendo a paso acelerado, sin avanzar apenas, algo lo diferenciaba del resto, estaba bailando, tan contento con sus audífonos que no paraba de mover el cuerpo.

Una mujer, de menos de cuarenta, con su belleza expuesta, sus ropas tan pequeñas, que a su paso hacía que las miradas masculinas se posaran en sus encantos femeninos, vestía juvenil y su rostro mostraba la satisfacción, se sabía provocativa, se veía que claramente lo disfrutaba.

Un hombre mas, medía casi dos metros, un verdadero gigante, un poco corpulento, se le pasa todo, con ese tamaño, impresionada me dejó, era más ágil que yo, corría tan veloz que hizo de la brisa, algo más intenso que elevó mi cabello, cual ráfaga de viento.

Y por último, otro hombre más, algo de su cabeza llamó mi atención, tenía una especie de orejeras, algo extraño para mi, nunca vi cosa igual, al estar más cerca me pude percatar que eso que llevaba eran unos aparatos para escuchar música, es extraño, te cubre todo, me parecía que eran muy incómodos, al contrario para él, se veía complacido.

La cantidad de personas corriendo, cada uno en su mundo interno  y me vuelve un viejo consejo, en alguna ocasión paseando por la avenida una mujer diferente, con sus ropas ajustadas y un cuerpo algo abultado, mi impresión, no tiene espejos en casa?, como puede salir así?, mi madre que me acompañaba me hizo callar y me dijo: "siempre busca de la punta el otro extremo" porque no piensas que esa mujer tiene mucha seguridad en sí misma, que no está pendiente de lo que los demás digan y que es una mujer digna de respeto, por el simple hecho de serlo.

Aquí estoy, buscando mi auto, llevo cinco vueltas y el tiempo me ha pasado volando, observé a las personas, al igual que ellos hicieron conmigo, la diferencia de antaño, ahora entro un poco en su mundo, sólo lo que me muestran, me han enriquecido la mañana, no hay críticas para nadie, solo mi agradecimiento de que han logrado traer a mi presente un viejo consejo de antaño, lo he aplicado inconscientemente y me siento complacida, si cada uno hacemos lo que nos toca, tendríamos un mejor entorno, disfruta y aprende de lo que se te muestra día a día y que nunca falte el respeto y la tolerancia en tu vida.

Para finalizar te diré, que mis amigos me esperaban con un helado en la mano, "lo has hecho bien" me dijeron,  diste un extra que ya te venía haciendo falta.